Elegir colegio no será difícil, decía yo…

La maternidad me ha brindado la maravillosa posibilidad de tragarme mis palabras en numerosas ocasiones, tantas que he perdido la cuenta así que al final una aprende a ver, escuchar, observar y lo que viene siendo cerrar el puto pico porque pa’ qué.

Uno de los temas, seguramente el último en venir a darme unos toques en la espalda para, al volverme a mirar, tener un banquete listo con mis propias palabras así, en crudo, sin aliñar ni nada, es el tema de la elección de colegio.

El año pasado sufrí muy de cerca en amigas y conocidas la elección de colegio para sus vástagos. Me contaban las visitas a puertas abiertas, la dura elección por esto o por aquello, los puntos, el sorteo, incluso el recurrir a un resultado para conseguir entrar donde consideraban más oportuno. Unos meses de bastante estrés y monotema generalizado.

Yo, reina de la lógica aplastante que es una, les decía: yo no creo que tenga ese problema puesto que vivo en un pueblo y solo hay tres coles públicos y uno concertado. No hay mucho donde elegir y no creo que haya grandes diferencias entre ellos.

Si pues… ¡JA!

¿Lo has leído en tono de burla y (mentalmente) en voz muy alta? Porque ¡JA!

Por supuesto hemos ido a todas las jornadas de puertas abiertas, incluso a las del colegio concertado que, en principio, no entraba en nuestros planes y, sobre todo, en nuestra economía doméstica.

Además, uniendo fuerzas y cerebros con las mamás de los amigos del alma de los niños (con mención especial a Montse, una gran compañera de investigación y rayadas mentales), nos hemos reunido con las directoras de los colegios que más nos han gustado, por eso de concretar detalles que en las puertas abiertas a veces se pasan por alto. Lo tenemos todo. Lo sabemos todo.

Bueno, ahora ya podemos elegir.

Pues no.

Cada colegio tiene una serie de puntos en común y una serie de particularidades que los diferencian. En nuestro caso se añade, además, el tener que tomar una decisión a priori sencilla pero que de eso nada, monada. ¿Separamos o dejamos juntos a los mellis? Si van al cole de una línea, juntos. Si van al de dos, separados queramos o no. ¿Mola, eh?

Eso sí, he aprendido muchas cosas

Como, por ejemplo, lo distintas que son las prioridades según las familias, las personas, las parejas, los niños.

Todas íbamos a las mismas reuniones pero luego cada una averiguaba y preguntaba cosas distintas a las tutoras, directoras, mamás que llevan allí a sus hijos… Me parece muy curioso ver lo que es importante para cada cual y lo distinto que puede llegar a ser de lo que es importante para mí.

A mí me gusta escucharlo todo, verlo todo. Distintas opiniones a la mía, sobre todo, me hacen reflexionar, me ayudan a tomar decisiones más firmes. Por eso quedamos todas un día para charlar mientras las criaturas jugaban a salvo entre pelotas de colores y gomaespuma protectora. Me ayudó un montón contar lo que me preocupaba, decir lo que me gustaba, lo que no me gustaba nada. Escuchar sus opiniones, debatir, ver como cada cual se iba posicionando.

¿Y ahora qué? ¡Ahora decidimos!

Pues no, del todo no, pero sí que tengo las cosas más claras. Ahora hay que hacer unas listas de pros y contras y tener clara una primera opción. Luego cruzar los dedos para que esa opción no se llene y poder solicitarla con garantías. Además, entre las bambalinas de mi mente, me voy poniendo en situación por si acaban entrando en la opción que menos nos gusta, que no será mala porque no la hay, pero será la que menos me gusta y… bueno, pues tendría que asumirlo y hacer un gran reset para tomármelo lo mejor posible.

Sea como fuere, creo que es importante tener claro que es una decisión muy importante pero que no es forzosamente definitiva. Que, aunque no sea la situación ideal, si nos equivocamos, podemos cambiarla y haremos lo posible por que así sea. Pero una que es una perfeccionista de mierda piensa que si a la primera acertamos, pues mejor, ¿no?

Y vuelta la mula al trigo.

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2 Comentarios

  1. A mí no me preocupa tanto “equivocarme” como que no sea el sitio que parece ser… quiero decir, esto de los coles es medio peligroso, porque te “venden” cada uno su súper cole mega guay del paraguay, pero luego 1. el día a día se impone 2. la maestra molará mucho o no molará nada 3. tienes el/la/los hijos que tienes, que en mi caso pueden hacer que la elección sea mala o terrible o no se sabe 😛

    Suerte, eso necesitamos.

  2. Amparo

    Qué complicado es!!! Es importantísimo, son las bases de su futuro. Te haces mil y una preguntas, solo logras mil respuestas y, encima todas, suposiciones, ninguna es ciencia cierta sobre qué le pasará a tu hij@ allí.

    Sólo queda cruzar los dedos, empoderarse mentalmente ante la situación y repetirse: ¡Qué se reparta suerte y nos toque algo!

    Y, una duda que me surge, ¿por qué separan a los mellizos? ¿Por qué no pueden ir juntos a la misma clase?

    Muy buen post. Gracias por escribir.

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